Un año y un día

Un cuento victoriano.

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Nombre: D'Arath
Ubicación: DF, Mexico

I'm a creepy modern wizard, man!

viernes, marzo 24, 2006

En la noche, Rajmund regresó a su casa por aquél sendero que ya conocía de memoria. Había tenido un buen día y a la distancia se podía comprobar la sonrisa en su rostro. Silbaba una vieja canción de su pueblo para no sentir temor de la oscuridad del camino y de pronto escuchó, un poco más adelante, un llanto.
Se detuvo en seco para escuchar mejor, pero lo único que su oído le permitía percibir, además del canturrear de los grillos y algunos otros ruidos nocturnos, era ese llanto sonoro, lastimero y constante.
Decidió avanzar un poco más. La situación era extraña, pero reconoció que quien lloraba era una mujer. Se acercó sigilosamente, pero no lo suficiente como para que ella no notara su presencia. Ella volteó, pero el rincón en que se encontraba y la capucha que tenía encima impedían que el Rajmund pudiera ver su rostro.
-¿Quién es?
Rajmund carraspeó. Se acercó un poco más y notó que la mujer retrocedía, aunque sin levantarse.
-Mi nombre es Rajmund. ¿Puedo preguntar por qué llora?
La mujer se enjugó las lágrimas. Se percibía su sufrimiento en cada movimiento que hacía con la mano. Sollozó un poco más y Rajmund comenzó a sentir una extraña simpatía por el sufrimiento de aquélla mujer.
-Mi… esposo… me engaña.-Respondió al fin ella.
Una fibra de empatía se movió en el corazón del hombre. Y luego otra más, pero esta era de culpa.
-Calma, calma. No llore por un hombre que no la merece -Dijo el muy cínico-. Hay otros mejores que él por allá en el mundo.
La mujer negó con la cabeza. Continúo sollozando un poco y al fin, Rajmund se acercó un poco más a donde ella estaba. -Mire, si le parece, le puedo acompañar a algún lugar más seguro. Aquí está usted muy sola. Ya se ve bastante triste por su caso, y el lugar es aún más triste. Venga conmigo, mi esposa le ofrecerá algo. ¿Le parece bien?
La mujer volvió a negar con la cabeza.
-Mi esposo va a pasar por aquí en la noche, cuando regrese de visitar a su otra mujer. Y yo lo estoy esperando.
Un escalofrío recorrió la espalda de aquél hombre. El sólo hecho de pensar que su propia mujer pudiera hacer lo mismo si se diera cuenta de la verdad. Pero afortunadamente, pensó, ella aún no lo sabía.
-¿Está usted absolutamente segura de que vendrá? A estas horas han cerrado las puertas de la mayoría de los pueblos. Los caminos están solos y usted mejor debería regresar a su casa. Quizá su esposo se fue por otro camino y ya habrá llegado; quizá hasta esté preocupado por usted.
-Él no ha regresado. Y él pasará por aquí.
Bueno -Se dijo a sí mismo Rajmund-, quizá sería interesante ver en qué acaba todo esto.
-Y dígame, ¿qué hará cuando él pase por aquí?
La mujer se ocultó los brazos entre las ropas, y de entre sus mangas extrajo un largo y afilado cuchillo que brilló fríamente bajo los rayos lunares. -Voy a matarlo -Dijo sencillamente ella.
Rajmund retrocedió un par de pasos al descubrir el objeto y las intenciones de la mujer.-¡Pero señora! ¿Va a cometer tal atrocidad por una infidelidad?
-No es una infidelidad solamente, señor -Aclaró ella-. Mi marido llevaba una semana entera jurándome amor eterno. ¡Un día tras otro de mentiras! ¡Un día tras otro de engaños! ¡Una máscara de hipocresía en pago de mi silencio!
Conforme la mujer hablaba y le reprochaba a Rajmund todo lo que sentía, se levantaba y se acercaba más a él; y mientras tanto, aquél infeliz tan sólo palidecía gravemente al escuchar una acusación tras otra. Y fue muy tarde, justo cuando el rostro de la mujer estaba tan cerca del rostro de él que las sombras ya no le cubrían el rostro lo suficiente, cuando él descubrió la terrible verdad:

Aquélla mujer era Janalyn.